Los primeros ritmos del rap chileno

Un aparato tienen en común a fines de los años ochenta las bandas De Kiruza y Panteras Negras. Es una máquina de ritmos, una Casio modelo RZ-1 que hizo historia al sonar en algunas de las primeras canciones del funk y del rap chilenos de esa época.

La RZ-1 Digital Sampling Rhythm Composer fue lanzada en 1986 por la firma japonesa Casio como una drum machine digital con sampler incorporado. Su carácter innovador radicó en que ofrecía capacidad de sampling a bajo costo, en contraste con sistemas profesionales como Fairlight CMI y Synclavier, que solo estaban al alcance de grandes estudios. La RZ-1 permitía grabar breves muestras (de menos de un segundo), asignarlas a pads y programarlas en su secuenciador interno sincronizable vía MIDI, y fue usada por figuras clave del hip-hop de fines de los ochenta, especialmente Prince Paul (De La Soul), pero también por productores de  house, como Todd Terry, o por nombres de electrónica experimental, como Autechre. 

Pedro Foncea, cantante y baterista que formó De Kiruza en 1987, recuerda que la máquina fue comprada en la tienda Fancy Music y que él la tocaba en combinación con su batería convencional. Esa mixtura se escucha en canciones como “De Kiruza” y “Algo está pasando”. En esta última Foncea programó el ritmo al estilo de la canción “Parents just don’t understand”, del dúo estadounidense DJ Jazzy Jeff & the Fresh Prince, y lo puso a sonar como base de las rimas raperas de denuncia que dan forma a la canción, junto con el estribillo “Algo está pasando, algo huele mal / afuera hay cinco tipos que nos quieren liquidar”.

De Kiruza – “Algo está pasando” (1988)

“Nosotros usamos la RZ-1, una máquina que programábamos Cote (Foncea) y yo, que siempre fue una joya para mí. Y en algún momento se la entregué a Lalo (Lalo Meneses, de Panteras Negras) porque nosotros ya estábamos en otra sonoridad, y ellos le dieron un uso maravilloso”, destaca Pedro Foncea. Panteras Negras, fundada en 1988 en la población santiaguina Huamachuco, es la primera banda de rap estricto en la historia del hip-hop local, y esa batería marcó un antes y un después en el grupo.

“Pedro me dijo ‘Quiero que te la lleves para tu casa. Nosotros pensamos que tienes que tenerla tú, Lalo’. Y ahí me meto en el mundo de las máquinas. Era mortal porque ya no había que estar con un deck al lado para tener un ritmo: con la máquina tú creabas el beat. Lejos del centro se hizo todo con la Casio y con el tocadiscos haciendo su scratch”, recuerda Lalo Meneses acerca del primer disco del grupo, grabado en 1990. En los siguientes dos, Reyes de la jungla (1993) y Atacandocalle (1996), la banda sumó la máquina de ritmos Kawai R-50e.

Panteras Negras “Desde la basura” (1990)

El mismo Lalo Meneses completa el periplo descrito por la Casio y menciona que al inicio la máquina había pertenecido a Jorge González, de Los Prisioneros. “Es la misma. No hay otra Casio RZ-1 en Chile. Es la que tuvo Jorge, después Pedro y después yo. Y después Jorge, en el año ‘98 cuando nos conocimos, me dijo ‘Tú usai la Casio. Esa Casio era mía, y me di cuenta por el sonido que tú haces con un bajo. Y después la usaba el Foncea para ‘Algo está pasando’”, dice Lalo, quien entonces permutó con González la Casio RZ-1 por un sampler Emulator, según recuerda. «Jorge me dijo ‘Préstame la Casio y yo te presto el Emulator’. Y ahora le pregunté dónde está la Casio. ‘No sé’, me dijo, ‘no me acuerdo’”.

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