El aparato raro que dio nombre al grupo

Aparato Raro, el grupo más destacado de la escena de pop de sintetizadores de los años ochenta en Chile, no se llama así por casualidad. El aparato que le dio nombre es uno de los instrumentos con los que el grupo tocó y grabó canciones de un primer disco que en 1985 marcó un sonido distintivo en la música pop chilena de la década.

Era un sintetizador japonés Yamaha CS-60 de propiedad de Igor Rodríguez, cantante y uno de los tres tecladistas del grupo, quien desde 1982 estudiaba tecnología del sonido en la Universidad de Chile y en 1984 formó la banda con Rodrigo “Coti” Aboitiz, Boris Sazunic y Juan Ricardo Weiler.

Aparato Raro − “Calibraciones” (1985)

“Yo pasé mi juventud en Suiza”, recuerda Igor Rodríguez, “y allá compré el famoso aparato raro: un Yamaha CS-60. Yo tenía referentes electrónicos, me gustaba Tangerine Dream, por ejemplo, esa onda alemana, y en ese período hice harta música. Con este Yamaha podías recrear muchos sonidos, por eso lo usaban mucho en el pop. Era un período en que los sintetizadores eran todavía análogos, antes de que en los 80 pasaran a la síntesis FM, que eran digitales”.

El CS-60 fue lanzado en 1977 como parte de la primera generación de sintetizadores polifónicos analógicos de Yamaha. Concebido como una alternativa más compacta y accesible al monumental CS-80, ofrecía polifonía de ocho voces, filtros pasa-bajo y pasa-alto resonantes y un teclado con aftertouch polifónico, función muy avanzada para su época que permitía controlar la expresión directamente desde el teclado. Tenía menos memoria y carecía de la cinta de control del CS-80, pero su arquitectura y sonido eran plenamente profesionales, pensados para el escenario y el estudio. Ha sido usado por músicos ligados a la electrónica, el pop y la progresiva desde fines de los años setenta, entre ellos Jean-Michel Jarre, Brian Eno, Air o LCD Soundsystem.

Es ese teclado el que Igor Rodríguez tocaba sincopadamente mientras cantaba el hit radial “Calibraciones”, al tiempo que Aboitiz agregaba melodías en un sintetizador digital Ensoniq ESQ-1, Sazunic usaba un Korg MS-20 para tocar los bajos manualmente y Weiler percutía su batería y entonaba los característicos coros “loroló-loo / loroló-loo” de «Calibraciones».

Se llamaba tecnopop en Chile en la época, y esa música tuvo a exponentes tan populares como Los Prisioneros a partir de su disco Pateando piedras en 1986. Aparato Raro fue sin embargo el grupo que más decididamente abrazó ese estilo, profundizado en su segundo álbum, Blanco & negro, en 1987, cuando la banda se había equipado con una nueva generación de sintetizadores que suenan en éxitos como “Conexiones televisivas” y “Emociones sin restricciones”. 

El aparato raro original de Aparato Raro fue a dar con los años al Gabinete de Electroacústica para la Música de Arte, GEMA, creado por el compositor Juan Amenábar en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Cuenta Igor Rodríguez: “Supe que Amenábar estaba tratando de formar un departamento de música electroacústica, quería tener su propio equipamiento y le parecía que el sintetizador era muy bueno.  Al final armó su GEMA, y allá está mi sintetizador. Lo tienen como pieza de museo”.

Aparato Raro − “Post mortem” (1985)

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